Queda mucho tiempo aún. Ya lo haré

Moviéndote en un entorno profesional y empresarial como el que te mueves, seguramente estarás muy acostumbrado a hablar sobre “gestión del tiempo”, “inventarios de tiempo”, “gestión de la agenda” y toda una serie de conceptos relacionados con ese recurso escaso que es el tiempo. Todo lo que hacemos gira en función del tiempo.

La gran oferta de cursos de formación sobre gestión del tiempo ratifican la idea de que es una cuestión muy importante y, sin embargo, son muy pocos los profesionales que sean dueños de su tiempo.

Lo cierto es que nunca hay suficiente tiempo para hacer todo lo que tienes que hacer, pero siempre hay tiempo suficiente para hacer las cosas más importantes. Cuando te encuentras bajo una cierta presión, con un cierto estrés positivo (no distress) como consecuencia de tener que terminar un determinado trabajo en un plazo concreto, te fuerzas a ser bastante más eficiente de lo que serías si tuvieras más tiempo. Esto explica porque muchas personas son capaces de realizar sus trabajos únicamente cuando tienen plazos concretos.

La ley de Parkinson dice “una actividad tiende a llenar todo el tiempo que se le ha asignado”. Si, por ejemplo, tienes una tarea que realizar que te puede ocupar dos horas de tiempo y tienes todo el día para hacerla, la tarea tenderá a expandirse gradualmente y, al final, te llevará todo el día realizarla. Sin embargo, si solo tuvieras dos horas, seguramente serías capaz de finalizarla sin problemas.

¿Te ha pasado alguna vez que te has comprometido, por ejemplo, a entregar una oferta en una fecha concreta, en principio con tiempo más que suficiente y te has visto el día anterior terminándola? A mí sí. Es más, en más de una ocasión.

Sin embargo, al contrario también ocurre. También me ha pasado que he tenido muy poco tiempo para terminar una actividad para la que normalmente haría falta más tiempo y la he finalizado.

Por tanto, es una realidad que “el trabajo se adapta al tiempo asignado para él”. Márcate plazos a ti mismo que te obliguen a finalizar las tareas antes y serás más eficaz. Analiza continuamente tu trabajo y enfoca tu atención en completar, en cada momento, tu tarea más importante, la tarea más valiosa.

Y, ¿cómo identificar tu tarea más importante? Te propongo estas tres preguntas para ayudarte:

  1. ¿Cuáles son tus actividades de mayor valor? ¿Cuáles son las cosas de las que haces que más contribuyen a los resultados de tu negocio o de tu trabajo? (búsqueda de clientes, entrevistas de venta, concertación, preparación de propuestas, etc.).
  2. ¿Cuáles son tus áreas de resultados clave? ¿Cuáles son los resultados que necesariamente tienes que conseguir?
  3. ¿Por qué te pagan tus clientes o cobras una remuneración? ¿Qué te han pedido específicamente que hagas?

A partir de las respuestas a estas preguntas irás identificando tus áreas prioritarias de actividad. Dedícales tiempo y verás incrementados tus resultados de una forma extraordinaria.

Normalmente, el mejor uso de nuestro tiempo lo logramos cuando realizamos una serie de actividades o tareas concretas que están perfectamente definidas. Tu trabajo es identificarlas y dedicarte en cuerpo y alma a ellas haciéndolas rápido y bien. Oblígate, establece plazos concretos para acabar tus tareas y, sobre todo, acábalas.

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2 comentarios

  1. […] El tiempo: todo lo que hacemos está condicionado por un tiempo concreto para hacerlo. Hacer algo dentro o fuera de tiempo establece la diferencia entre un éxito y un fracaso. Cuando definas tus planes de acción, delimita el tiempo que asignarás a cada una de las acciones que emprenderás. Si el objetivo no se consigue en el tiempo delimitado, todo el esfuerzo habrá sido en balde. Imagínate, por ejemplo, un partido de fútbol. ¿De qué sirve meter un gol fuera de tiempo?. El éxito de tu proyecto vendrá condicionado por conseguir tus objetivos dentro del tiempo establecido. […]

  2. […] El tiempo: todo lo que hacemos está condicionado por un tiempo concreto para hacerlo. Hacer algo dentro o fuera de tiempo establece la diferencia entre un éxito y un fracaso. Cuando definas tus planes de acción, delimita el tiempo que asignarás a cada una de las acciones que emprenderás. Si el objetivo no se consigue en el tiempo delimitado, todo el esfuerzo habrá sido en balde. Imagínate, por ejemplo, un partido de fútbol. ¿De qué sirve meter un gol fuera de tiempo?. El éxito de tu proyecto vendrá condicionado por conseguir tus objetivos dentro del tiempo establecido. […]

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