La adaptación es la clave de la persuasión. Cada cliente es diferente: vende de forma diferente.

Vender es influir, incitar, convencer, persuadir. En definitiva, vender es motivar hacia la compra a través de la argumentación. ¿Qué te motiva a ti a la hora de comprar un producto?, ¿y a tu mujer o a tu marido?, ¿y a tu vecino?. ¿Son las mismas cosas?. Seguramente no. Pues a tus clientes tampoco.

Cada uno de nosotros tomamos nuestras decisiones, incluyendo las de compra, de acuerdo con nuestras motivaciones. Todos compramos para conseguir estar mejor de lo que estamos ahora o para evitar estar peor. Es decir, compramos cuando sentimos que ganamos algo. Lo que complica el asunto es que la sensación de que ganamos o perdemos es diferente para cada uno de nosotros. Sigue leyendo

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