Sin dramatizar: solo es una de las caras de la realidad

Crisis: Hay luz al final del túnel.

Crisis: Hay luz al final del túnel.

Durante el mes de diciembre hemos planteado una consulta a través de las redes sociales, dirigida a empresarios y a profesionales de la venta en la que formulábamos las siguientes preguntas: ¿cuál es en la actualidad tu principal problema, relacionado con la venta y el negocio, que necesitarías resolver urgentemente?, ¿qué es lo que realmente te quita el sueño?.

La finalidad de esta consulta ha sido refrescar el diagnóstico de la situación con el fin de diseñar, en la medida de lo posible, líneas de mejora y solución. Únicamente conociendo y definiendo en detalle el problema, podemos buscar soluciones. No se trata de un análisis de la realidad, puesto que ésta tiene elementos negativos pero también muchos positivos. Es, por tanto, un análisis únicamente de una cara de la moneda. No hemos preguntado por los positivos y es por eso por lo que lo que leeréis a continuación solo habla de “problemas”. Lo complementaremos con una consulta sobre “oportunidades y positivos”.

Han sido 40 profesionales de distintas localizaciones y sectores de actividad los que han enviado sus respuestas y quiero compartir en este post un resumen de las conclusiones más relevantes que se obtienen. Se trata, por tanto, de una aproximación cualitativa a la identificación de situaciones adversas. No es tanto el dato estadístico el que importa, como las opiniones y tendencias apuntadas. Antes de continuar, gracias a tod@s por vuestras respuestas. Sigue leyendo

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Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija

Sequoia

Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija

El otro día hablaba con un amigo, un consultor de empresas con bastantes años de experiencia y cierto nivel de éxito profesional. Me decía: “No sé qué pasa ahora pero lo que antes me funcionaba para conseguir clientes ahora no me funciona. Mis contratos han caído radicalmente. Con la crisis he perdido algunos de mis mejores clientes y no soy capaz de conseguir nuevas cuentas”.

Posiblemente tú también tendrás algún amigo al que le pasa lo mismo. Incluso puede que tú mism@ te encuentres en una situación similar. En la actualidad, muchos negocios atraviesan por un momento en el que conseguir clientes es más difícil que encontrar el arca perdida de Indiana Jones. Sigue leyendo

Emprender es aprender: aprendizaje continuo para el éxito en los negocios

Cuando constituí mi primera empresa, allá por el año 1995, pensaba que tenía ya todos los ingredientes necesarios para triunfar en el apasionante mundo de los negocios. Había terminado cinco años antes la licenciatura en Ciencias Económicas y Empresariales, finalicé  un MBA en una escuela de negocios que me había enseñado los pormenores de la gestión de las empresas desde un punto de vista directivo y había trabajado por cuenta ajena durante cinco años. Además en el mismo ámbito de la consultoría al que ahora me iba a dedicar, lo que me había dado una experiencia profesional bastante considerable.

Con una pequeña aportación de capital, me asocié con un compañero de trabajo de mi antigua empresa, abogado, nos fuimos e iniciamos nuestra andadura emprendedora. Consultores y asesores estratégicos especializados en el sector asegurador nada más y nada menos. Y eso que teníamos veintinueve añitos.

Alquilamos una pequeña oficina, contratamos un par de líneas de teléfono, nos compramos un par de elegantes trajes oscuros y comenzamos a hacer visitas a potenciales clientes. Algunos de éstos eran ya viejos conocidos de nuestra andadura profesional anterior, por lo que conseguíamos las entrevistas con los responsables indicados sin demasiado problema.

Sin embargo, lo cierto es que los contratos no llegaban con la rapidez que nuestro Plan de Negocio había estimado. Es más, llegaban muchísimo más lentamente. Algún curso de formación aislado por ahí, un proyecto de consultoría de organización de algún departamento por allá, el diseño de un sistema de retribución comercial por otro lado, pero poco más. Nos preguntábamos que podía estar fallando. Si los ingredientes estaban, ¿cuál era el problema?. ¿Serían, quizás, los clientes o el mercado que no sabían valorar las capacidades de dos grandes profesionales?. Sigue leyendo

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